En lo profundo del corazón humano, existen heridas que a menudo llevamos en silencio. Estas heridas pueden provenir de experiencias pasadas, relaciones rotas, palabras hirientes o expectativas no cumplidas. Nos marcan de formas que a veces ni siquiera comprendemos, afectando cómo nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos y, en última instancia, con Dios….
