La soledad, a menudo temida y evitada, tiene un propósito más profundo de lo que solemos reconocer. Culturalmente, se asocia con el rechazo o la falta de conexión, pero, desde una perspectiva espiritual, es una oportunidad única para descubrirnos y transformar nuestras creencias limitantes. En su raíz, la soledad no es ausencia, sino una invitación…
